Niños y dolores de espalda

Niños y dolores de espaldaTodos sabemos lo importante que es cuidar la espalda. Los adultos solemos elegir un buen colchón para el dolor de espalda que garantice un descanso de calidad. Pero a menudo olvidamos que los niños también necesitan de un buen colchón para estar a gusto.

Es cierto que los más pequeños, debido a su menor peso, pueden dormir con colchones más finos de lo que puede hacerlo un adulto con comodidad. Pero eso no quiere decir que no haya que cuidar los materiales empleados en el colchón.

Los niños y los colchones

Los niños están creciendo y su cuerpo se está desarrollando. Si comienzan a tener malas posturas debido al colchón o a una almohada de mala calidad pueden acabar arrastrando problemas para toda su vida.

Los colchones con viscoelástica se adaptan muy bien al peso del niño sin necesidad de tener una capa demasiado espesa de este material. Pero permiten que el menor se mueva sin que la cama lo haga y que el colchón ceda ligeramente, ofreciéndole comodidad pero sin que su cuerpo quede curvado sino bien recogido.

La noche es muy larga para un niño que puede pasar entre diez y doce horas en su cama. Por eso es bueno asegurarse de que tiene una postura correcta. Ya hemos mencionado las almohadas, también básicas en la buena postura de la cabeza y de la columna en general.

Las almohadas clave junto el colchón.

Las almohadas tienen diferentes alturas en función de la postura que se adopte al dormir, pero también en función del tamaño de la persona que va a usarlas. La distancia entre el hombro y la cabeza en un adulto no es la misma que la que hay entre el hombro y la cabeza de un niño.

Por eso, aunque ambos duerman de lado, el niño va a necesitar una almohada muy baja que quizás equivalga a la que usaría un adulto que duerme boca abajo. Es importante asegurarse de que el niño está cómodo con la almohada y que no se queda dormido con cojines o dobles almohadas mientras lee o ve la televisión ya que podría lastimar su cuello.

Si se cuida la salud de la espalda de la persona desde la infancia se aumentan las posibilidades de que una vez adulta esta persona no tenga problemas de dolores de vértebras o que estos se retrasen muchos años. Por eso, además de preocuparnos por la postura de nuestros hijos al sentarse en clase también debemos de preocuparnos por cómo duermen.

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