La fábrica y otros ejemplos de arquitectura industrial en Barcelona

¿Puede ser un polígono industrial arquitectónicamente perfecto?, ¿existe belleza en las edificaciones destinadas a la producción? Nuevamente la ciudad de Barcelona nos da buen ejemplo de ello y de lo que es situarnos ante una potente marca de diseño en cualquier componente a la hora de construir. Así, un estudio de arquitectos en Barcelona es capaz de convertir en patrimonio de todos algo que en otra ciudad sería un ejemplo de funcionalidad tosca y sin componente estético.

Es cierto que en Barcelona también tenemos de lo segundo, pero que una construcción como la central térmica del Besòs se convierta en Bien de Interés Cultural, o que una antigua cementera aparezca en las portadas de las revistas de arquitectura y diseño mundiales, dice mucho de lo que en la capital mediterránea se construye y se protege.

 

Imagen: .ricardobofill.es

La fábrica de Bofill: filosofía perfecta de reconversión arquitectónica

¿Existe construcción más apocalíptica y con menos interés estético que una cementera? Probablemente nadie sea capaz de querer instalar su vivienda en un entorno tan hostil como el de la producción de cemento. Sin embargo, uno de los arquitectos más insignes de la ciudad condal, Ricardo Bofill, decidió darle una segunda oportunidad a la fábrica en desuso que se situaba al lado de su también emblemático Walden 7, y es así como una fábrica grisácea, sin ningún tipo de atractivo se convirtió en una “catedral del diseño” al que no le falta detalle y con unos espacios abiertos y cubiertas de vegetación que lo convierten en todo un paraíso urbano donde todos soñamos con vivir.

 

El modernismo que lo abarcó todo

El modernismo en Barcelona ni empieza ni acaba con la Pedrera o la Casa Batlló. Tal arraigo tuvo este estilo en la ciudad que hasta las construcciones más mundanas como lo son las fábricas de tejidos, tuvieron su envoltorio en elegantes acabados firmados por prestigiosos arquitectos como Puig i Cadafalch, a quien le debemos no menos que el hospital de Sant Pau o el Palau de la Música, Patrimonio de la UNESCO ambos.

Cadafalch fue el artífice de Casaramona, la fábrica de tejidos de algodón a los pies de Montjuïc que hoy día acoge al Caixafòrum, misma función expositiva que hoy alberga la Fabra i Coats de Sant Andreu, conjunto industrial destinado también a los tejidos, como Can Batlló en La Bordeta o el Vapor Vell en Sants.

Todos ellos magníficos ejemplos de construcciones en ladrillo reconvertidas para el ocio y disfrute de los ciudadanos.

 

El reaprovechamiento y puesta en valor

Tal como hemos visto, en los barrios industriales de Sants y Sant Andreu, han sido varios los ejemplos de reconversión de edificaciones industriales en magníficos centros cívicos y equipamiento urbano, pero queda aún por remarcar el tercer polo histórico industrial de Barcelona que, por suerte, no se ha librado de la reconversión de sus instalaciones más emblemáticas: Poblenou.

Así, en Poblenou no solo encontramos asomando entre los modernos edificios del 22@ esas numerosas chimeneas de ladrillo como testigos del pasado industrial del barrio, sino también instalaciones como Ca l’Aranyó, hoy biblioteca de la Universidad Pompeu Fabra, Can Felipa y la Farinera del Clot, hoy ambos, centros cívicos, o Can Rigart, a la espera silenciosa de convertirse también en legado vivo de un barrio que está viviendo un auténtico resurgir sin olvidarse de su pasado.

 

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